Afortunadamente se va extendiendo cada vez más la conciencia de que es preciso valorar la enorme importancia que tiene el cuidado de nuestra madre tierra en todas sus vertientes y la debida atención a los delicados equilibrios en que se sustenta. Nuestra supervivencia y la de las generaciones futuras está en juego.
Igualmente se va extendiendo la idea de que todos los seres humanos que la habitan forman parte de un mismo colectivo fraterno, y de ahí la necesidad de contribuir y participar en actividades de carácter solidario con aquellos grupos o colectivos humanos más desfavorecidos. En primer lugar porque ellos lo necesitan, y en segundo lugar porque, nosotros los habitantes del primer mundo, necesitamos dar algo de lo que tenemos.
Por ambas razones Vivencia Andina presta una atención especial a esas inquietudes.
El turismo en su vertiente masiva, convencional e impersonal, suele ser profundamente agresivo con el medio ambiente, degradando costas, montes, ríos, mares y otras muchas áreas del planeta. Y ese “turismo” lo integra toda una cadena: desde un hotel, una carretera, el tour-operador, la Agencia de Viajes y el turista.
Por ello hemos optado por renunciar a la comercialización del turismo masivo y apostar por un tipo de turismo respetuoso con el medio ambiente. Personalizado, en pequeños grupos, acercándose a la naturaleza, practicando el senderismo, fotografiando animales, responsabilizándonos de nuestros desechos, dando más valor a la contemplación de las estrellas que están sobre nuestras cabezas que al número de ellas que tiene nuestro hotel.
Y por ello nos gusta, y mucho, comercializar aquellos proyectos de circuitos y/o alojamiento de turismo rural de carácter comunitario, donde son las propias comunidades locales en Sudamérica, generalmente de escasos recursos, las beneficiarias de los mismos.
Caminar andando, o en mula, o a caballo, por esos caminos, alojarse en lejanas y simpáticas posadas, comer la comida local y compartir nuestro tiempo con las personas que allí habitan, es una vivencia increíble, sólo al alcance de aquellas personas dotadas de una especial sensibilidad y cultura. Y si encima, ellos y nosotros nos podemos entender a la perfección en lengua castellana, ¡no se puede pedir más!
Vivencia Andina comercializa algunos proyectos de ese tipo, previo análisis de su calidad en términos de interés turístico, humano y de un mínimo y razonable confort. Son proyectos financiados muchas veces por ONG´s de reconocida solvencia, cuando no por entidades como la Comisión Europea, Corporación Andina de Fomento y empresas privadas. La propiedad y la gestión de las rutas y de los alojamientos está en manos de las Comunidades o directamente en manos de los campesinos de la zona.
En la actualidad te podemos ofrecer las siguientes alternativas: