Por "pueblo aymará" entendemos al conjunto
de individuos que tienen como lengua materna al aymará
y se identifican como tales, ya que no existe un subgrupo
étnico exclusivo del aymara.
El aymara es un pueblo milenario dedicado al pastoreo y a la agricultura que utiliza técnicas ancestrales de cultivo. Habitan, traspasando las fronteras impuestas por las naciones, en las orillas del lago Titicaca, en el altiplano boliviano, y en algunas zonas de la cordillera de los Andes, en Chile y Argentina.
Tienen una economía complementaria, ya que los que viven en el altiplano poseen abundantes rebaños y escasos cultivos, mientras que los que lo hacen en la precordillera producen bastantes verduras, frutas y semillas, gracias al eficaz uso del suelo mediante las tradicionales terrazas. Estas condiciones generan el intercambio de productos entre pastores y agricultores.
Esta forma de subsistencia se basa en el principio del ayne, que se refiere a la reciprocidad entre los aymarás: la petición de ayuda en el presente, será correspondida en el futuro.
Para el aymara existe una sola realidad conformada por dos ámbitos: el medio natural y el mundo sobrenatural. Es una visión religiosa que sacraliza la naturaleza y legitima la posición del hombre sobre ella.
Esta cosmovisión se formó en diferentes épocas pasadas y refleja los grandes cambios de su historia. Así es como hoy denominan “Costumbre” a los ritos religiosos basados en sus antepasados y “Religión” a los rituales y símbolos de origen cristiano.
Las principales formas y expresiones en las que se manifiesta el arte indígena en la actualidad son la textilería, la cerámica, cestería y orfebrería.
Los conocimientos ancestrales sobre su realización son traspasados de generación en generación, estando además directamente asociados a actividades económicas desempeñadas por cada uno de los integrantes del grupo familiar. Por ejemplo, es la mujer quien confecciona los tejidos y la cerámica.
Por otra parte la recolección de los materiales se caracteriza por ir acompañada de ritos y ceremonias en agradecimiento a la madre tierra por las materias naturales y los dones entregados.
La música y las danzas son manifestaciones que surgen de la necesidad del hombre de expresarse a través del movimiento. Para los aymaras, la danza implica un mensaje, es significativa y tiene un contenido espiritual además de estético.