El departamento de Santa Cruz es, con algo más de 370.000
km2, el más extenso de los nueve departamentos que
conforman el territorio de la República de Bolivia.
Está ubicado en el este del país y limita con
Brasil y Paraguay. Actualmente tiene alrededor de 1.500.000
habitantes; la temperatura promedio al año es de 24,6º
C y su altura media es de 437 metros sobre el nivel del mar.
Su capital es la ciudad de Santa Cruz de la Sierra que cuenta
con una población de más de 800.000 habitantes.
En términos de actividad y producción económica,
Santa Cruz es la región más importante del país,
siendo sus principales rubros la producción de petróleo,
gas natural, maderas, caña de azúcar, algodón,
soja, arroz, trigo, maíz y la explotación ganadera.
En la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y en la llamada "región
integrada", que se prolonga unos cien kilómetros
hacia el norte de la capital, existe también una considerable
actividad industrial. Destacan los ingenios azucareros, las
refinerías de petróleo, los silos y agroindustrias
relacionadas a la soja; la industria lechera y sus derivados;
la fabricación de materiales de construcción;
muebles, cueros, conservas y bebidas.
La vastedad del territorio, la generosidad del clima tropical
y la diversidad de las actividades económicas y productivas
han hecho que la región de Santa Cruz se convirtiera,
en los últimos treinta o cuarenta años, en polo
de atracción tanto para los propios bolivianos, como
para un sinnúmero de inmigrantes procedentes de los
países más cercanos y también de los
más remotos del mundo.
Los habitantes de Santa Cruz se llaman cruceños, aunque
también se los conoce como orientales o cambas (nombre
que se suele dar en Bolivia a todos los habitantes originarios
de la región tropical, es decir, es aplicable también
a los departamentos del Beni y Pando). Los cruceños
de generaciones más recientes son gente venida de Cochabamba
y de La Paz, de Sucre y de Potosí, de Oruro, de Tarija,
del Beni y de casi todas las zonas del país, que ahora
viven y trabajan en Santa Cruz.
También hay menonitas originarios del norte de Alemania,
que llegaron desde Canadá, Estados Unidos y México;
hay japoneses de Okinawa, Kioto y Osaka; chinos de Taiwán
y Hong Khon; coreanos del Sur y del Norte; Sijs del Punjab,
rusos, sirios, libaneses, jordanos, egipcios, alemanes, italianos,
judíos, argentinos, chilenos, brasileños y muchos
más. Pero los primeros en llegar a esta región
desde tierras remotas, fueron los conquistadores españoles,
atraídos por la
Leyenda de El Dorado, ese legendario emporio de riquezas inagotables
que, conocido con el nombre de Gran Paitití, encendía
la imaginación de los conquistadores del Siglo XVI.
Los conquistadores no encontraron las fabulosas riquezas de
El Dorado pero, a cambio de ello, decidieron convertir a la
fe cristiana a todos los pueblos dispersos que habitaban la
región. Fue así que, a partir de la segunda
mitad del siglo XVII, la llanura cruceña se convirtió
en tierra de Misiones que fueron fundadas por Jesuitas y Franciscanos.
Los indios fueron reunidos en poblados o “Misiones”,
a los que se adaptaron pacíficamente, aprendiendo labores
de la tierra y diversos oficios y artes. Destacó la
construcción, sobre todo de carácter religioso.
Fue así que entre los nativos surgieron, al cabo de
algunos años, hábiles talladores de madera,
maestros en carpintería, pintores, decoradores y también
músicos, artes todas que formaban parte de la instrucción
religiosa que se practicaba en las Misiones.
De aquella notable artesanía se conservan todavía
hoy impresionantes testimonios arquitectónicos y artísticos
en poblaciones como San José, San Miguel, San Javier,
Santa Ana, San Ignacio, San Rafael, San Ramón, Concepción,
Porongo y otras. Esas magníficas obras de arte, testigos
elocuentes de la historia colonial del Oriente Boliviano,
han logrado sobrevivir al paso del tiempo y a la acción
destructora de un clima implacable.
Genéricamente conocidas como las “Misiones”,
esas poblaciones constituyen hoy uno de los principales sitios
de interés turístico no sólo de la región
sino del país entero.