Archipiélago de aguas cálidas (28ºC) y transparentes, paraíso de los amantes del mundo marino, debido a su amplitud de visibilidad (hasta 30 metros) y a su variedad de fauna acuática (tortugas, tiburones, delfines...).
Para los que prefieran la tierra, más que el agua, Fernando de Noroña, ofrece playas vírgenes, de fina arena e idílicos fondos de frondosa vegetación tropical. El Edén del Atlántico.
No encontrarás grandes hoteles que rompan la armonía del lugar, sino pequeñas posadas decoradas al más mínimo detalle, en consonancia con el medio y obedeciendo a la protección ambiental de la cual goza este privilegiado archipiélago.