La “Serra do Mar”, que en el lado paranaense,
debido al Tratado de Tordesillas (1494), perteneció
a España por mucho tiempo, fue considerada insuperable
por los españoles. Aquí se sintieron seguros
de ataques portugueses.
La “Serra do Mar” tenía innumerables senderos
prehistóricos que fueron usados por los indios guaraníes
y más tarde por los misioneros jesuitas para llegar
desde el altiplano fértil (Campos Gerais) hasta la
costa.
A comienzos del siglo XVII, durante la lucha por los esclavos
indios, necesarios para la producción de caña
de azúcar, los senderos de la “Serra do Mar”
fueron escenario de luchas sangrientas entre los indios guarani,
jesuitas y los cazadores de esclavos que invadían São
Paulo, los “Bandeirantes”. Las misiones jesuitas
resistieron sólo hasta 1629.
Aventureros y buscadores de oro atravesaron en los años
siguientes la “Serra do Mar” paranaense y fundaron
en 1693 la ciudad “Vila de Nossa Senhora da Luz dos
Pinhais de Curitiba”.
Con el descubrimiento de grandes cantidades de oro en Minas
Gerais, se transfirió esta actividad a aquel estado.
Así entró la tranquilidad en Paraná.
Solamente con la construcción del ferrocarril en 1850,
que conectó las ciudades de Curitiba y de Paranaguá
y donde más de 5.000 trabajadores perdieron su vida,
fue posible atravesar la “Serra do Mar” paranaense
sin dificultad. Las paredes escarpadas de 700 m de altura
del Macizo Marumbi, con sus 8 picos son testigos de estos
eventos históricos.
Hoy en día, este tren sirve de atractivo turístico
para la región, atravesando paisajes exuberantes de
bosque tropical lluvioso, donde se pueden realizar actividades
de senderismo y escalada en un entorno de gran belleza natural.
La población de Morretes tiene una oferta turística
variada, destacando la bajada en “ruedas de goma”
por el Río Nhundiaquara.