En 2003, el Carnaval de Barranquilla fue declarado Patrimonio
Oral e Inmaterial de la Humanidad.
El Carnaval es el resultado de la confluencia de las culturas
española, africana e indígena. A eso se le suman
las migraciones posteriores de culturas como la árabe
(sirios y libaneses), la asiática (chinos), la hebrea
y la europea (alemanes, francesas, ingleses e italianos).
Todas confluyeron en Barranquilla y fueron enriqueciendo las
expresiones culturales, la danza, la música y la comida,
reunidas en un Carnaval que siempre, pase lo que pase, toma
la ciudad las primeras semanas del año. Son cuatro
días de fiesta, que terminan con el entierro de Joselito,
el martes previo al Miércoles de Ceniza.
El Carnaval, tradición de origen occidental que evoca
antiguos ritos de propiciación a dioses griegos y romanos
anteriores al cristianismo, llegó al nuevo mundo con
los europeos.
Su asentamiento, su significado social y simbólico
y las transformaciones que ha experimentado en las diversas
comunidades rurales y urbanas de América Latina se
han convertido en tema de estudios sociopolíticos,
antropológicos y estéticos.
En Colombia, el Carnaval urbano de Barranquilla es el que
hasta el momento ha suscitado mayor atención. No obstante,
documentos históricos indican que en el siglo XVIII
ya existían festividades llamadas carnaval y días
de carne no solamente en la ciudad de Cartagena y en la villa
de Mompox, sino en poblaciones como Magangué y otros
lugares a lo largo del río Magdalena en el tramo de
llanura Caribe.