El Carnaval de Negros y Blancos que se realiza en Pasto, entre
los días 3 y 6 de enero, muestra cómo las distintas
etnias se expresan a través de una fiesta que es considerada
Patrimonio Cultural de la Nación.
Sin duda alguna, el Carnaval de Negros y Blancos es una de
las tradiciones colombianas populares más ricas en
manifestaciones artísticas. Además, de música
y danza, sobresale la maestría de los artesanos que
se encargan de elaborar voluminosas carrozas, que representan
la magia de las leyendas populares, la irreverente burla a
los personajes de la cotidianidad o simplemente la fantasía
e imaginación artística.
El Carnaval es a su vez un espacio donde la timidez propia
del nariñense se convierte en amable espontaneidad:
el 5 de enero se juega a los negros con la "pintica"
en el rostro de propios y extraños, recordando los
tiempos de la esclavitud cuando la corona española
permitió un día de libertad para los negros
y al día siguiente, se juega a los blancos, bajo una
lluvia de talcos perfumados precediendo la lenta marcha de
las carrozas, al son de las comparsas de las ñapangas,
como cariñosamente se les llama a las campesinas.
Comparsas que van acompañadas del Indoamericanto, un
grupo de mil músicos con trajes confeccionados cada
año para el desfile, con sus zampoñas, quenas
y flautas.
La puesta en escena tiene personajes como la "Michita
Linda", que es la misma Virgen de las Mercedes; la familia
Castañeda, que son los visitantes; Pericles Carnaval,
la máxima autoridad del Carnaval bajo cuyo mandato
sólo la alegría y el goce es de obligatorio
cumplimiento para el pueblo; las fastuosas carrozas y por
supuesto, los negros con sus currulaos, marimbas y tambores,
y los blancos y mestizos con todo el esplendor del sonido
de sus quenas y flautas.
El escritor Salvador Profano se refirió al Carnaval
de Negros y Blancos de la siguiente manera: "He conocido
otras fiestas, pero los carnavales de blancos y negros son
indelebles y se incrustan en la memoria. Lo que más
recuerdo son los olores del carnaval: la noche de los años
viejos está saturada de pólvora y de fuego.
Los primeros días de enero huelen a campo, a licor,
a flores, a muchachas. El 5 a negrura, a cosmético,
a sudor compartido. El 6, abunda el aroma de talco, de anís,
de atmósfera callejera. Son los olores los que preceden
a los colores, a los sonidos, a los ritmos. Claro, el tiempo
del carnaval es excepcional y revela las raíces del
regocijo colectivo. Es un sueño, un espacio para el
goce y la reconciliación con la vida. Por eso, cuando
se visita Pasto y se conocen las virtudes de la fiesta, resulta
difícil marcharse de manera definitiva."
En la Plazoleta de San Francisco en Cali comenzará
la ruta de las razas andinas, un espectáculo lleno
de recuerdos que transportan al viajeros a la época
de la colonia, para desembocar en el pintoresco carnaval de
Blancos y Negros, en San Juan de Pasto.
A su vez, tiene lugar la disputa del premio al barrio mejor
iluminado de la ciudad, evento que termina con una gran fiesta
a las 11 de la noche. El 3 de enero es el desfile de carnavalito,
como homenaje al Día de la Infancia y de la Juventud
y en la noche se dan conciertos de música en vivo.
Nariño espera a sus turistas nacionales y extranjeros
a que además degusten su más deliciosa cocina.
Sus platos típicos son el hervido, el locro y los dulces
de la región, entre los que se destaca el famoso "helado
de paila".