Hoy por hoy son una gran mayoría los que consideran
a Colombia como un destino muy peligroso. Sin embargo, en
lo que atañe al sector turístico y a la vista
de los datos reales, este temor no se corresponde del todo
con la realidad. En los últimos años se ha demostrado
que si Ud. es un viajero que va a pasar dos o tres semanas
visitando el país, sus zonas arqueológicas,
Bogotá, Cartagena, Santa Marta, la Zona Cafetera, los
volcanes o la Amazonía colombiana, y se desplaza con
la ropa adecuada para una excursión, es muy improbable
que le suceda algo.
A pesar del mito sobre el peligro reinante en Colombia el turista nunca ha sido objetivo declarado de ninguno de los grupos armados que operan en el país, y tampoco lo ha sido el turismo como tal. Algo que países como Turquía, Egipto, Indonesia, Túnez, España y un largo etcétera no podrían afirmar. Durante los últimos veinte años miles de turistas de muchísimas nacionalidades han “desafiado” ese prejuicio y han viajado por Colombia en transporte público y privado. Procurando evitar siempre zonas potencialmente conflictivas, cientos y cientos de alemanes, ingleses, franceses, canadienses, italianos o australianos se han movido y se mueven cada año por muchas zonas del país sin problema alguno. Los datos estadísticos obtenidos a partir de los libros de los Centros Arqueológicos y Parques Nacionales lo demuestran. Esta es una información objetiva y no una opinión.
La única excepción a esa regla la constituyó el secuestro de un pequeño grupo de turistas (jóvenes europeos e israelitas, incluido un ciudadano español) que hace pocos años llevó a cabo el ELN en la zona de la Sierra Nevada de Santa Marta. Duró algo más de un mes, tuvo carácter publicitario, nunca se solicitó un rescate, y los turistas fueron bien tratados y liberados por mediación de la iglesia católica. Además, ha sido tan extendida la convicción entre todos los colombianos de que los turistas deben quedar al margen de los problemas internos, añadido al negativo impacto que tuvo en la Comunidad internacional la acción del ELN, que nunca más se ha vuelto a repetir un incidente parecido.
Es cierto que si nos atenemos a las frías cifras estadísticas, para los colombianos el panorama no es el mejor. En la actualidad hay más de tres mil personas secuestradas (la inmensa mayoría colombianos), tres millones y medio de desplazados, un número elevado de asesinatos, varios grupos guerrilleros ocupando áreas rurales en lugares de difícil acceso, paramilitares haciendo lo propio en otras, poderosas redes de narcos en el país de mayor producción de cocaína… Es decir, la violencia ha sido una constante a lo largo de la historia de Colombia, y los colombianos de alguna manera han aprendido a afrontarla; a pesar de ella mantienen una economía de mercado activa, las ciudades invierten en areas de infraestructura y recreación, y en general la vida cotidiana de su gente no se ve afectada por ello.
Efectivamente, moverse por todo el país requiere tomar algunas precauciones para colombianos de clase media o alta, para los empleados extranjeros de empresas multinacionales y para los empresarios extranjeros. De hecho en Colombia se ha desarrollado una cultura de la seguridad, que está mucho más avanzada que en otros países. La población colombiana está acostumbrada desde hace décadas a requisas y medidas preventivas contra actos de terrorismo y violencia. Las Agencias de Viajes consideran en primera instancia la seguridad de sus clientes.
En la actualidad el fomento del turismo se ha convertido en una política de estado. En este sentido resulta importante destacar que hace dos años el Presidente Uribe lanzó una interesante campaña bajo el slogan de “Vive Colombia, viaja por ella” desplegando al ejército por casi toda la red de carreteras nacionales. Tal política ha tenido mucho éxito entre la población colombiana que, por primera vez desde hace muchos años, se ha lanzado masivamente con sus coches a viajar por el interior del país sintiendo que, por fin, pueden disfrutar de libertad de movimientos. El turismo extranjero obviamente también se ha beneficiado de esta nueva sensación de seguridad.
En resumen, es perfectamente posible viajar por muchas zonas de Colombia, debidamente asesorado y con las precauciones normales que cualquier viajero debe adoptar en sus desplazamientos.