Uno de los más importantes y monumentales sitios arqueológicos
de Colombia es San Agustín, una antigua población
ubicada en las estribaciones del Macizo Colombiano al sur
del departamento del Huila, en una región montañosa,
mezcla de colinas y profundos cañones y equidistante
de varios puntos estratégicos en cualquier itinerario
turístico: Popayán en el Cauca, Neiva en el
Huila, Florencia en el Caquetá, Pasto en Nariño
y la zona de Tierradentro, otro centro Arqueológico
en el departamento del Cauca de extraordinaria importancia.
Esta región fue habitada entre los siglos I a.c. y
X d.c. por varias culturas indígenas agustinas conocidas
por practicar diferentes cultos, en particular funerarios,
y dejaron para la posteridad numerosas piezas arqueológicas
como estatuas, tallas de piedra, sarcófagos monolíticos
y petroglifos con representaciones humanas y animales. Eran
pueblos agrícolas, con una economía sustentada
en el cultivo del maíz, y la yuca, recolección
de frutos, pesca y cacería.
La mayor concentración de estatuas se encuentra a 3
kilómetros del casco urbano, en el Parque Arqueológico
San Agustín conformado por el Bosque de las Estatuas,
el complejo conocido como Mesitas A, B, C y D, la Fuente de
Lavapatas y el Alto de Lavapatas. Los demás sitios
arqueológicos se encuentran dispersos en un área
de 500 kilómetros cuadrados entre los municipios de
San Agustín y San José de Isno.
Se destacan el Alto de los Idolos, el Tablón, La Chaquira,
La Pelota, Obando, El Jabón, el Alto de las Piedras,
el Alto de las Guacas, el Mortiño, Quebradillas, Quinchana,
La Parada, Naranjos y Lavaderos.
A San Agustín se llega por carretera desde Santa Fe
Bogotá (a 529 kilómetros), o por vía
aérea hasta Neiva y recorrer 227 kilómetros
por tierra o puede tomar un vuelo (no regular) a Pitalito
que se encuentra a sólo 30 Kilómetros.
Patrimonio de la Humanidad
El concepto de monumento histórico comprende no sólo
el trabajo de arquitectura sino también el ambiente
rural o urbano en el que se encuentre la evidencia de una
civilización en particular, un desarrollo importante
o un evento histórico.
De conformidad con estos principios, el Parque Arqueológico
de San Agustín, obra de un pueblo de escultores del
que no se conocen con certeza sus orígenes ni sus motivos
de dispersión, fue inscrito en la Lista del Patrimonio
Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1995.
Existen diversas teorías sobre sus inicios; se ha hablado
incluso de influencias mayas, olmecas y de Teotihuacán,
que llegaron al Macizo Colombiano en épocas muy tempranas.
Se asevera también que fue el centro matriz desde donde
se irradiaron las culturas del sur y del norte. Lo cierto
es que debieron permanecer en esta zona durante varios siglos,
pues de otra manera no se explicarían las diferentes
etapas estilísticas en su obra escultórica,
las cuales, según las pruebas realizadas con el Carbono
14, datan desde el siglo VI a. C. hasta la más reciente
del siglo XII d. C.
Varios investigadores suponen que el pueblo de San Agustín,
presionado por invasores belicosos, se dispersó por
los ríos y caminos del oriente hacia la Amazonía
y el Orinoco; en su huida, los vestigios permanecieron ocultos
en la selva y el bosque tropical. A la llegada de los españoles,
los habitantes de la región habían olvidado
la tradición y probablemente desconocían los
orígenes de estas piedras.
El arte de San Agustín, en un proceso de 2.000 años,
expresa y contiene significados y simbologías comunes
a varias colectividades indígenas de América.
Aunque el aspecto de mayor importancia en San Agustín
es su obra escultórica, no se deben olvidar las construcciones
funerarias, los montículos artificiales, los adoratorios
o tumbas en forma de dolmen. Es importante destacar las Mesitas,
la fuente de Lavapatas consagrada a las deidades del agua,
la necrópolis del Alto de los Idolos, el Alto de las
Piedras, Quichana y el Vegón.