En
torno a los ríos Paraguay y Uruguay, en un área
hoy incluida en Argentina, Brasil y Paraguay, se localizan las
ruinas de lo que fue un magnifico ejemplo de civilización,
convivencia y armonía entre los indígenas y el
mundo cristiano occidental, desarrollado por los Padres Jesuitas
en medio de verdes y ondulantes praderas con la colaboración
y entusiasmo de las comunidades guaraníes locales. Como
es sabido, aquello inspiró la conocida película
“La Misión”. Entre las citadas, las ruinas
paraguayas destacan por su grandiosidad, extensión e
importancia, sobretodo las de Trinidad y Jesús. Una vez
en ellas es fácil imaginar la vida de la misión
observando los templos, galerías, claustros, pórticos,
viviendas indígenas, púlpitos, campanarios, pilas
bautismales, refectorios, frisos y excelentes tallas policromadas
que evocan aquel “Paraíso en la Tierra” que
subsistió entre los años 1635 y 1768.
EL CHACO PARAGUAYO
Incluido
dentro del Gran Chaco, una vasta meseta central del continente,
de unos 700.000 Km2, integrada hoy en Argentina, Bolivia y Paraguay,
el Chaco Paraguayo se caracteriza por ser una zona muy poco
habitada, básicamente llana con suaves ondulaciones,
con una vegetación arbustiva de matorral bajo y espinoso,
un suelo a veces algo arenoso, otras veces con la habitual tierra
roja del país, ausencia de ríos y de precipitaciones
durante gran parte del año, y agrícolamente semiárida.
Es un ecosistema muy peculiar, único en América
y escasamente visitado. Fue el escenario de una cruenta guerra
entre bolivianos y paraguayos en los años treinta, cuyo
testimonio más emotivo y estremecedor es el Fortín
Boquerón, en medio de la nada, donde el visitante puede
imaginarse lo que fue la llamada “guerra de la sed”
en la que perdieron la vida unos 100.000 combatientes. Es impracticable
en la breve época húmeda, pero muy recomendable
para viajeros que quieran ver cosas diferentes. Hoy en día,
gracias al tesón de las pujantes y prósperas colonias
mennonitas (de origen alemán), es una potencia lechera
y ganadera y un ejemplo de desarrollo de una zona árida
y difícil.
EL PAÍS DEL AGUA
Paraguay
es un país pobre pero extraordinariamente rico en agua.
Tanto por la que discurre en sus formidables ríos (Paraná,
Paraguay y Pilcomayo) como por la existente en el llamado “acuífero
guaraní”, una de las mayores reservas de agua dulce
del mundo. Visitar la Presa de Itaipú, la mayor del mundo
hasta la reciente apertura de la de las Tres Gargantas en China,
es un espectáculo de formidable ingeniería. Por
otra parte, navegar por el Río Paraguay, sobretodo en
su curso alto hasta la frontera boliviana, es penetrar en la
frontera entre el Chaco y el Pantanal Brasilero, discurriendo
entre parajes muy escasamente visitados. El río Paraguay
fue la vía de penetración de los españoles
hacia el Norte boliviano, y dentro de unos años reforzará
su creciente pero aún débil rol de salida marítima
boliviana hacia el Atlántico vía el Río
de la Plata.
LA LENGUA GUARANÍ
El caso de Paraguay es único en el continente americano
en materia lingüística. La gran mayoría de
la población es bilingüe, castellano-guaraní,
aunque como es habitual en estos casos, la importancia del castellano
está más arraigada en las ciudades y el guaraní
en las zonas rurales. El guaraní es una lengua muy agradable
al oído, de entonación suave, muy musical, por
lo que es muy aconsejable asistir a algún evento religioso,
folklórico o popular, para vivir la experiencia de sentirse
guaraní... al menos por un día.