Paraguay es un país bilingüe, único en
el mundo donde un idioma nativo, el guaraní
(propio de los indios guaraníes,
autóctonos de la zona), permanece vigente desde hace
siglos conviviendo con el español adquirido de los
conquistadores. En la música, la literatura y el trato
cotidiano, el guaraní está presente como un
elemento básico de la cultural paraguaya.
El guaraní ha sido tradicionalmente
la lengua vernácula de todas las clases sociales, la
de uso diario en la vida paraguaya y su aceptación
social siempre fue paralela a la del español, en contraste
a lo que ocurría u ocurre aún en el resto de
América donde quien habla la lengua autóctona
sufre discriminación racial.
La razón por la que el guaraní
pervive, por la que no ha perdido su fuerza creativa, por
la que ha creado una literatura que interesa a sus hablantes,
es clara y sencilla: el guaraní ha dejado de ser una
lengua indígena para ser el instrumento de expresión
de los sentimientos colectivos de un pueblo. La lengua guaraní
se ha convertido en una suerte de fundamento del patriotismo
local.
La aceptación social que siempre tuvo el guaraní
va, incluso, creciendo últimamente por su uso en la
educación, medios de comunicación, y su promulgación,
en 1992, como lengua oficial del país. Es más,
los Ministerios de Cultura del Mercosur están pendientes
de aprobar su inclusión como lengua oficial del bloque
de integración, al igual que lo son el español
y el portugués.