Venezuela
no ha sido históricamente un lugar identificado como
turístico, exceptuando
quizás el destino de Isla Margarita. Esa situación
ha ido cambiando. Por eso te proponemos viajes a Venezuela,
porque hoy en día existe un turismo creciente, principalmente
europeo, que lo ha puesto de moda en el epígrafe de
“Turismo de Naturaleza” pese a las turbulencias
políticas que el país ha vivido estos últimos
años; inestabilidad que, por fortuna, en la actualidad
se ha reducido notablemente.
Cuando uno
se va de Venezuela después de haberla recorrido, le
resulta difícil entender por qué no figura en
un lugar preferente entre los viajes y destinos turísticos.
Alguien dirá que debido a problemas de seguridad, pero
lo cierto es que todos los sitios maravillosos que hay que
visitar en Venezuela son seguros, ya que la capital Caracas
no es un lugar en el que haya que detenerse.
Ciertamente
Venezuela es un país muy peculiar. Para bien o para
mal, sus enormes reservas de petróleo y de gas han
marcado su historia y su destino. Con fuertes desigualdades
sociales, este pueblo que ama el béisbol, los concursos
de belleza y los culebrones televisivos, de los que es gran
productor, se asienta en un territorio especialmente agraciado
por la naturaleza.
Aunar en un solo espacio cumbres andinas de más de cinco mil metros, archipiélagos coralíferos como Los Roques, el mundo ganadero de Los Llanos, la Gran Sabana con sus Tepuys, el Delta del Orinoco, sus playas caribeñas y la Amazonía, con su increíble biodiversidad, está al alcance de muy pocos países.
Si a ello le añadimos la influencia afro en su cultura, las poblaciones indígenas de waraos, pemones, yanomamis, piaroas y guajibos entre otros, el sonido rítmico de sus tambores, sus cultos peculiares a María Lionza (Cuasi-Diosa de un credo panteista, amalgama de creencias africanas, indígenas y cristianas) y a “San” José Gregorio Hernández (un beato católico elevado por el pueblo a la santidad) representado en estatuillas como un señor con traje, maletín y sombrero, los relámpagos de Catatumbo (fenómeno lumínico de gran intensidad que se da en el cielo, sin trueno alguno, en noche despejada y radiante de estrellas), la cueva del Guácharo donde habitan hasta diez mil de esos pájaros de tono marrón-rojizo, ciegos, pero dotados de radar como los murciélagos, que salen cada noche en busca de fruta, el Brazo Casiquiare (canal de agua que une la cuenca del Orinoco con la del Amazonas), el Salto de Ángel (la cascada con mayor caída del mundo)…se entiende que Venezuela tenga una enorme personalidad como país.
Y si finalmente
valoramos la calidez y simpatía del venezolano, no
cabe duda de que estamos ante un destino que va a llegar a
ser importante, aunque hoy por hoy todavía no lo es.
Consulta nuestros
viajes a Venezuela y descubrirás y disfrutarás
de un bello y extraordinario país.